Roca, flor y Mar
Una flor blanca en la orilla, ¿para quién será?. Estaba ahí, esperándome, abierta, con gotas de agua resbalando en sus pétalos haciéndola más brillante. Mirando al Mar comprendí que era en recuerdo de alguien que ya no está en este mundo terrenal, me decidí a lanzarla lejos, a devolverla al lugar que le correspondía, pero volvía a mi, pasaban los minutos, mi cuerpo se movía hacia otros extremos del paisaje, y seguía allí, frente a mí, flotando....sus pétalos se desvanecían con el suave vaivén de las olas, pero seguía allí, ¿sería un mensaje en una botella metamorfoseado en flor?, no conseguí descifrarlo...quizás llevaba algo escrito que debía haber leído, quizás había absorbido en ese mismo momento el alma y los sentidos del Mar dejándolo mudo, impasible...
Y en la noche, agua cristalina, agua fresca, agua calmada pero juguetona....y roca, dura roca en contraposición, quieta, inerte, arrugada, cansada, desvanecida, ebria y ¿dañada?, cubierta de barro, de pura naturaleza, esperando estrellas fugaces creyendo que chocarían contra ella, quemando con su combustión una de sus esquinas, fabricando otro Talismán o quizás haciendo cumplir sus deseos....
En pocos minutos, la roca provocó inconscientemente burbujas en el Mar, que desaparecieron en instantes por la dureza de su superficie. Pero ese momento burbujeante y efervescente hizo algo, le dio volumen a la voz del Mar, le devolvió el habla que aquella flor quizás le robara, y al día siguiente se reía divertido y ambiguo frente a la roca, y aunque le daba un poco de vida a la rugosidad de su superficie, la roca siguió inerte, en su sitio, sin dar crédito alguno a la actitud del Mar.
A veces el Mar y los pescadores no se dan cuenta de lo dura que pueden ser las rocas, no se dan cuenta que no sólo se puede contemplar su superficie, sino que debajo está clavada, que su parte sumergida lo ve todo inteligentemente, que puede ver perfectamente cuándo sube la marea, cuándo bucean alegres sirenas por su fondo y cuándo el Mar susurra la visión de sus secretos a los seres que están ahí. Puede ver los componentes que hacen que el Mar esté salado, o sucio, o revuelto, o quieto. El Mar es impredecible, y a diferencia de la roca, que se mantiene siempre en su sitio y que el único cambio que puede experimentar es la erosión a lo largo de los años, nunca se puede saber la dirección de sus olas, ni la intensidad, ni sus intenciones...ni él mismo sabe a dónde le llevará el viento ni a dónde la influencia de la luna, pero para justificar su dirección, siempre hay "curiosamente" una roca en mitad de su camino...
Talismán


0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home