Eterno sueño
Hola de nuevo. Muchos meses sin aparecer por aquí, muchos meses con la inspiración agotada, vacía....aunque sigo manteniendo mi esencia, pero me he encontrado con pocas palabras y ánimos para transmitirlo.
En mi anterior post, todo parecía pintar de otro color, es más, me atrevo a decir que pintaba realmente de otro alegre color y no se trataba de mis ojos o mi percepción teñida de esperanza. He seguido aletargada, dormida, y a los pocos meses de aquellas palabras, todo se tornó a que no despertaría en mucho tiempo, o al menos con la compañía que esperaba.
Aun espero que alguien me despierte con un susurro, aunque creo que la forma más adecuada de despertarme es con mis propios medios. Las obligaciones de la vida diaria no me permiten hacerlo de la forma que quisiera. Quisiera despertarme, encontrarme totalmente activada mientras hago el camino a las estrellas. Sigo con esa ilusión y sé que algún día conseguiré emprenderlo.
Desgraciadamente, lo que ha hecho que hoy Duendecilla se sienta inspirada para escribir y se ponga a hacerlo, es que he recordado mi anterior vida, mi anterior don. Una parte de mi sigue siendo un eterno Talismán, aunque gran parte de mi es un Duende, para afrontar los recovecos y espirales de la vida con otra perspectiva. Puede sonar a que adopté mi nueva forma como autodefensa, puede ser, intenté enterrar a Talismán, pero el destino me lo impide, y circunstancias como la de hoy, o más bien, pensamientos como los de hoy, me hacen recordarlo.
¿Por qué?...quizás sea muy probable que se deba a que las personas no pueden cambiar así porque sí, a que la esencia se mantiene por más que se intenten cambiar las formas.
Hace poco me decía mi Maestra que se cansaba de gritar y gritar, creo que cada cual gritamos cuando nos cansamos de algo, es decir, ya estamos cansados cuando gritamos, es ese agotamiento e impotencia lo que nos hace gritar, a cada cual con su historia, con sus circunstancias...Y hoy estoy cansada, agotada y necesito gritar. Quizás todas estas palabras sean un grito a los Angeles, al Destino, a la Vida...por el agotamiento de seguir sintiéndome un Talismán.
Nada ni nadie pueden cambiar las casualidades, los encuentros, las coincidencias en un resumen...el Destino. También es cierto que empíricamente si se quieren cambiar los resultados, hay que cambiar los procedimientos, pero....¿es eso aplicable al sentimiento humano?¿acaso si se cambia la forma de proceder se cambian las circunstancias, se cambian las casualidades de que se repitan los hilos que mueven las historias?. El único proceso que creo se puede cambiar es la forma de asumir, de afrontar, y de actuar con una misma en esas circunstancias. Simplemente, evitar la autodestrucción momentanea.
Es cierto que le doy oportunidades a mi historia personal, distintos sitios, distintos acompañantes eventuales...pero siempre se tiende a coincidir con historias semejantes, circunstancias semejantes...Es como el dicho ese de "El dinero llama al dinero", creo que después de mis experiencias se puede aplicar a muchos elementos "El amor llama al amor", "El desamor llama al desamor", "La amistad llama a la amistad", "El trabajo llama al trabajo", "Los problemas llaman a los problemas","Las historias llaman al mismo tipo de historias"....¿Algún remedio? ¿algo que lo cambie?. Negativo. Sólo el verlo con los mejores ojos que pueda, y vivirlo con mis mejores ánimos....cierto que las anteriores y repetitivas afirmaciones son tanto negativas como positivas, pero en estados como el de hoy, pesan más las negativas.
Mi estado no es catastrófico, por supuesto que no, el meditar sobre ello me ayuda, ha habido momentos peores...
Sobre mi alrededor...muchas cosas han cambiado, otras siguen igual. La mayoría de acompañantes siguen conmigo, feliz de ello, por supuesto, aunque en otras circunstancias.
Poco tiempo para compartir con mi Maestra, y las historias y los animos no son los mismos.
Afianzada mi compañía de Anedrín, aunque justo cuando empezamos a tener menos tiempo para nosotros.
El Mar se alejó, aunque con calma, pasaron las tempestades y tormentas y la marea no subirá o al menos mi interior no estará indefenso, tengo la seguridad de que saldré a flote.
El Jardinero sigue ahí, igual que siempre junto a su amada Maestra.
Cassiopea también, en la distancia sigue siendo compañía, aunque tenga su interior enamorado, le deseo la mejor suerte del mundo, ella se merece que una estela le acompañe el mayor tiempo posible.
Mi Osito ha hecho sus apariciones, con sus respectivos remordimientos, al igual que el Dios del Amor, que aunque fuera de su trono volvió y seguirá estando presente.
Nuevas compañías caminan ahora conmigo, por ello decía que "La amistad llama a la amistad". Aun no tienen nombre en este espacio, ya pensaré el cómo referirme a ellos.
Todo esto que he escrito me ha reconfortado lo suficiente como para llegar al fin de este post. Quizás no lo lea nadie nunca, creo que todos se han olvidado de que existe, menos yo, que de vez en cuando aparecía en mi recuerdo como si formaran parte de momentos que nunca iban a volver, pero volvieron....aunque con la contradicción de la alegría y la tristeza.
Ninguna estrella está lo suficiente lejos como para ser alcanzada por los sueños.
Duendecilla


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