07 septiembre 2006

Y llegó el ocaso...

Hace algunos posts, Talismán habló de la segunda fase del despertar. En estos días, ha concluido esa fase. Todo vuelve a su sitio, ha llegado el ocaso.

Durante este largo día he estado más despierta que nunca en mi corta existencia, mi mente ha pensado con total lucidez, ha sido capaz de poner obstáculos en aquellos momentos en que previsiblemente todo se hubiera descontrolado, y no sólo me refiero a aquello que afectaba al corazón directamente, sino a las almas amigas, la luz del día me ha permitido dar todo lo bueno que hay en mi (no por ello sin cometer algún fallo) y he sabido estar ahí para lo positivo y para lo negativo, al igual que ellas. Han sido momentos muy gratificantes, un día para recordar con gran orgullo, y una fecha que quedará grabada en la lápida de Talismán...porque por fín llegó su deceso.

Pero al ocultarse los tímidos rayos de sol, mi ser, cual hombre lobo que huele la noche o vampiro que ve llegar la oscuridad, sufrió una momentanea transformación. Por suerte, cambié de rumbo rápidamente girando todo a estribor en medio de la tormenta en alta Mar, volviendo en mí, aunque tristemente, muy tristemente, sin saber el por qué de mi actuación. Lógicamente, estos hechos tienen la gravedad que cada ser quiera darle. Para mi han sido graves, y he pedido disculpas por ello, y al igual que el rencor no existe en mi vida, tampoco creo que sirva de mucho lamentarse eternamente por unos momentos que representan un grano de arena en un desierto, simplemente se recuerda para aprender de ello, pero no para seguir condicionando tu vida a esos instantes.
Hilando con los momentos posteriores y echando la vista atrás hacia lo sufrido sin sufrir, veo que hay un forzado antes y después.....y seguiré hilando, aun es pronto para sacar conclusiones, aunque algunas de ellas ya están claras....estas y las demás, las dejaré en la trastienda.

Eso sí, de aquí ha nacido un lema, una utopía, un reto para cualquier persona "Enseñemos a la mente a amar y al corazón a pensar"....¿irrealizable? ¡quien sabe!

Como digo, el ocaso llegó, y aunque no es del todo bello, como ya dije, lo estoy contemplando desde los ojos del amor. Ahora toca preparar de nuevo el lecho, poner sábanas nuevas, música tranquila, luz tenue y echarse en la cama plácidamente, escuchando una tímida nana para dormir y comenzar de nuevo a soñar...sin pesadillas (porque para ello, hoy mismo, se me ha dado la oportunidad de desechar al ser objeto de mis pesadillas) y con el despertador puesto, eso siempre. El duende de la noche jugará conmigo, y seré una divertida y pizpireta duendecilla...y desde esa forma, y con vuestro permiso, seguiré utilizando este espacio....

muaka muaka!
duendecilla