Poco a poco, aunque no se refleje en los comentarios, recibo opiniones sobre este blog, y he de decir, que bastante satisfactorias. Mil gracias a aquellos que lo han hecho, son una fuente de motivación.
Todos comparamos la vida con un camino por el cual avanzamos. A veces es de rosas, a veces de espinas, vamos solos, acompañados...
Hay veces en las que miramos atrás y analizamos el mensaje que nos ha transmitido cada uno de nuestros acompañantes. Hablaré de uno de ellos en esta ocasión.
Un día, tuve una conversación bastante agitada con alguien. Analizando ahora esa charla, en estos momentos, le veo más sentido. La cuestión es que nos encontrábamos en un cruce de caminos, después de haber caminado unos meses juntos conversando, a momentos más separados, cada cual en una orilla, y en otros momentos a menos metros de distancia. Llegamos a un cruce. Mientras caminábamos en los km. anteriores, otras personas que nos acompañaban más de cerca, eligieron o les hicimos elegir otro camino. Nos encontrábamos mal por ello, pero la cuestión era si seguir los dos caminando y conversando por el de la izquierda o el de la derecha o cada cual por uno distinto.
Yo, quería seguir caminando junto a él, porque tenía pocos y tristes acompañantes, él valoraba muchísimo a los suyos y no quería saber de aquel que se encontrara triste y desolado como él, en este caso yo.
Aunque le entendía perfectamente, en aquel cruce, me sentí bastante mal mientras discutíamos para tomar una decisión, me consta que él también, ya que cada cual le dábamos un sentido distinto a aquella deliberación.
¿Qué ocurrió al fin?. El uno por egoísta (él) siguió el camino con su apreciada compañía y el otro por orgullo (yo) continué el mío con la tristeza de todo aquel que iba a mi lado.
Han pasado meses desde aquello, pero resultó que los caminos que elegimos eran paralelos y de vez en cuando podemos saber el uno del otro, simplemente, con ponernos de puntillas y echar una vista al otro lado de los arbustos.
Lo curioso de todo esto es que cada vez nos hemos visto más sonrientes, felices cada cual con lo que eligió. En su caso no sé el motivo, pero lo que yo no sabía entonces, es que tan sólo un par de km. más adelante, me esperaba mi Maestra y todos sus nuevos acompañantes, esa Maestra que conocí hace años y que durante unos años nuestras sendas se separaron.
No sé si más adelante el camino de los protaginistas de este post, volverán a unirse en algún cruce, sea o no sea así, es porque nuestro destino lo ha querido, y seguro que cada cual será feliz en el suyo y a su manera.
Creo que sobra explicar el mensaje de esta fábula.
Te deseo lo mejor Dave, va por tí.
Talismán.