Equilibrio
Me apetece escribir, y no sé cómo empezar...
Las emociones están en un extraño y constante equilibrio, imagino que aletargadas, en un estado latente, hablando sin romper el silencio, sin dejar paso a la más mínima inspiración.
Me paso las horas respirando intuición, tranquilidad, llenando de óxigeno la vida, actuando por pura inercia sin emplear el más mínimo esfuerzo, dejando al destino hacer y deshacer por sí sólo, recuperando sonidos de un pasado muy lejano, cuando aún no sabía quién era.
Esto es lo que hay...aunque sea inusual en mí y en mi continuo análisis de la vida, no pienso el por qué me encuentro así. Cierto, siempre busco un por qué, y un motivo a ese por qué, y la razón al motivo de ese por qué....encadenando cábalas sobre el día a día. En este momento no es necesario, quizás sea una evolución...quizás...la vida es más cómoda así.
Mis compañías de siempre, con las mejores de sus intenciones, se impacientan, opinan, juzgan, prejuzgan, me aconsejan, bautizan los momentos de mi vida, mientras yo sólo escucho y me sonrío, me sonrío al pensar que nada de eso me preocupa, que nada de eso me inquieta.
Me moveré por impulsos momentáneos de segundos, generados por fuerzas externas...posiblemente de otro ser, de la luz del sol, posiblemente del hado que guía la vida, posiblemente de la fortuna o de la fatalidad, pero seguiré manteniendo el equilibrio, porque el equilibrio se mantiene al no pensar en su propia existencia.
Duendecilla

