17 mayo 2006

El camino de la estrella

En este año, en el transcurso del cambio de mi vida, siento cada vez más deseo de llegar a ese lugar, el camino de la estrella. Algunos sabréis dónde está, os dejo libres para que saciéis vuestra curiosidad buscando información en otro sitio que no sea este. En realidad, no sé si estoy preparada para ello, aunque mi intuición me dice, que si bien no lo estoy físicamente, es mi momento espiritual de llegar hasta allí.

Los acontecimientos y sentimientos que experimento día a día, me han dado la señal para indicarme que es el momento oportuno. Continuando con este laberinto de palabras, que quizás tan solo yo misma entienda, os diré que me estoy desprendiendo de mantener en el centro de mi corazón recuerdos como los de mi Osito de almohada, caprichos como los que me da el Dios del amor, sentimientos de caridad como los que me provoca el Camino, así como vivencias más recientes, como mi gran sentada en la orilla del Mar, de donde me estoy levantando. Todo ello, sin olvidar un largo etcetera sobre los acontecimientos que han provocado que me haga llamar Talismán.

Es el momento de trasladar esos recuerdos, desde el centro de mi corazón al trastero de mi alma, para tan sólo entrar a echar un vistazo cuando me sienta perdida sin saber qué hacer, recordando así cómo me sentí durante el transcurso de cada uno de ellos y seguidamente, dar un portazo dejándolos de nuevo ahí guardados.

Es por ello, que dejando mi corazón y mi espíritu absolutamente libres y limpios, sólo habitados por aquellos momentos que vivo con la más sincera felicidad que me aportan los que me rodean, debo ir pensando en preparar ese viaje hacia ese camino, en el que crearé nuevas estancias en mi interior, para seguir redecorando mi vida, y esta vez, no mi vida material, sino la del espíritu. Presiento que cuando vuelva de allí, podré cambiar el nombre de este espacio, y en vez de hacerlo llamar "Inquietudes de un espíritu novato" pueda llamarse algo así como "Llegando al fin de la octava revelación" de la que ya os hablaré en otro post.
¿alguien me acompaña?

PD: Cierto, creo que tan sólo yo, y quizás mi Maestra, entendamos el sentido de estas palabras.

Talismán

15 mayo 2006

Os quiero

De nuevo por aquí. Muy a mi pesar, en estos días no he tenido capacidad de concentración para escribir absolutamente nada. Ahora, en "la vuelta" me es absolutamente necesario hacerlo, salga lo que salga de esta pensada.

Urgentísima tarea la de dedicarle este post a esas personas que me han acompañado en las últimas horas. Cierto que me encantaría dedicarlo a más gente, pero he de esperar a que descubran por ellos mismos el sentido de este gabinete personal, y además lo compartan, porque he descubierto que aun no lo han hecho (ahí va ese tirón de orejas).

Hay ocasiones en la vida en que el orgullo me puede, en que esa capacidad de autosuficiencia baja de nivel y no quiero admitirlo. Gracias a mi Maestra, que haciendo gala de su pseudónimo, y con su perenne capacidad de observación para con sus discípulos como yo, actúa para ponerme los pies en el suelo y hacerme abrir los ojos de par en par para que vea la cruda realidad de ciertos acontecimientos, bueno, más concretemente, de ese bajo porcentaje de autosuficiencia para superarlos. No sólo me ayuda a ver esa situación, sino que con su paciencia, me obliga a que primero pida ayuda, y después me obliga a admitir que esa ayuda venga de todo su ser, de su alma, de su corazón, para convertirla en hechos reales.

Después, como si de una hilera de fichas de dominó se tratara, aparecen en escena sus acompañantes, los míos también, que hacen desinteresadamente, todo lo posible para que el tiempo que pasamos juntos transcurra en paz y armonía, y si no es así, inmediatamente, cualquiera de nosotros levanta la bandera roja para dar un toque de atención colectivo.
Comencemos a desmenuzar ese tiempo. Mi Maestra, qué decirle, sabes que aprovechamos al 100% esos momentos en los que no existe la compañía del resto para que brote nuestra pura amistad y analizar todo lo que pasa en nuestro interior y ser un bastón la una para la otra, en aquellos momentos plof, al igual que somos una alegre canción en lo momentos en que celebramos en general la Vida. Esos ratos son pura magia para mí. Te quiero Maestra.

Anedrín y nuestro continuo "revele su rollo a cualquier hora". Me encanta que estés ahí, he de reconocer que con pocas personas (por no decir ninguna) he sentido ese nivel de confianza en tan poco espacio de tiempo, prácticamente, la misma noche que nos conocimos, ya inauguramos espontáneamente, esos largos ratos de charla sobre nuestras vidas y sobre lo que ocurre en nuestro interior. La verdad, es que cada cual tiene su peculiar forma de actuar con el otro. Reconozco que soy un poco "madre" contigo, espero no te me pongas en plan hijo rebelde, sabes que lo hago con todo el cariño del mundo, si te sientes exageradamente mal por ello, ya sabes: ¡bandera roja!. Tú actuas menos de padre conmigo, solo aquellas veces en que te sale en plan 'rebote', simplemente, enmascaras en momentos de 'malas influencias' hacia mí, ese afán de tenerme siempre en activo...en el fondo, esas intenciones no son tan dispares a las mías contigo, sabes que me hace falta y por ello lo haces, me obligas a hacer planes, y eso, me encanta. Te quiero Anedrín.

Niño de las niñas, también hay para tí. Menudo pseudónimo, he de decirte que no es muy de mi agrado, no porque no lo seas, sino porque me suena a cartel de toros (jejeje). Sigue deliberando a ver si te sale alguno mejor!. Nuestra amistad es curiosa, la verdad es que contigo he descubierto un nuevo sentido de la amistad. Nada de revele su rollo, te muestras en ocasiones impasible ante ello, pero sabemos que no es así. Nada tampoco de desmenuzar al milímetro lo que pasa por nuestro interior, pero existe una conexión, mitad natural y mitad física mediante otras compañías, que hace que nos entendamos a la perfección. No sé si será por tu consanguineidad con Anedrín, pero tu forma de respuesta ante cada momento es muy parecida, ahí estás, manteniendo en activo nuestra mutua compañía, tanto en momento buenos como en los malos. Te quiero Niño de las niñas.

La verdad es que formamos un bueno equipo, y no sé si realmente una gran familia, tal y como lo definimos a veces. Aunque mi lazo de "parentesco" tradicional sea menos, me siento como una hermana más con vosotros. Además, habéis hecho que mi piso sea un hogar, y deje de ser un piso de soltera, por vuestras continuas y esperadas visitas, rellenando esos rincones de soledad que siempre ha tenido, sintiéndoos como en vuestra casa y velando por su buen estado. Ese hecho, culmina mi felicidad por teneros al lado.

OS QUIERO

Talismán